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Cuando les hablo del síndrome del piramidal, he de reconocer que, la cara de mis pacientes es una mezcla de incredulidad y decepción. Incredulidad porque no saben que tenemos un músculo en el culete que se llame así y decepción porque cuando el piramidal da problemas, sus síntomas suelen confundirse con la típica lumbociática, que es por lo que ellos suelen venir, aunque hay diferencias importantes.

Pero vayamos por partes:

¿Dónde está el piramidal?

El piramidal es un músculo que tiene su origen en la cara interna del hueso sacro y en la parte anterior del ligamento sacrociático mayor.  Su inserción la tiene en el trocánter mayor del fémur. Una característica importante del piramidal, y que ya veremos más adelante le porqué, es que llena la escotadura ciática mayor de los iliacos, las ramas del plexo sacro y también los vasos iliacos internos, de vital importancia tanto para los órganos genitales como para la propia nalga.

músculo piramidal

¿Qué función hace el piramidal?

La principal función del músculo piramidal es la rotación externa de la cadera.

¿Cuál es la sintomatología habitual de un paciente que tiene síndrome del piramidal?

Pues aquí nos podemos encontrar con una sintomatología variada que podríamos resumir así:

  • Dolor exactamente igual que el de la ciática pero que en este caso llega hasta el hueco poplíteo y se queda ahí.
  • Dolor en la zona del trocánter mayor.
  • Cuando se realiza la flexión de la cadera, se puede producir dolor en la zona inguinal.
  • Incomodidad al estar sentado o acostado, incomodidad que se reduce al ponerse de pie.
  • Dolor en la articulación sacroilíaca del lado contrario, debido a que la contracción del músculo  piramidal produce la lateralización del sacro del lado contrario.
  • Podemos encontrarnos una falsa pierna corta del lado contrario al piramidal acortado.
  • Como adelantábamos antes, la contracción del músculo piramidal en muchas ocasiones supone un atrapamiento de estructuras nerviosas y vasculares contra la escotadura ciática, por ejemplo, puede verse afectado el nervio pudendo y por consiguiente presentar problemas en las estructuras genitales en ambos sexos. Pero lo que es más frecuente, el atrapamiento del nervio ciático, cursando por tanto una sintomatología que suele confundirse con la lumbociática.

¿Qué puedes hacer en casa para aliviar un poco ese síndrome del piramidal?

Es obvio que en casa no vamos a contar con los mejores medios para poder tratar el síndrome del piramidal, pero con lo que tenemos a mano sí que podemos aliviarlo bastante, de hecho hay tres cosas muy sencillas que podemos realizar:

  • Estiramientos
  • Movilizaciones
  • Automasaje
  • Aplicación local de calor

Estiramientos:

Podemos considerar al músculo piramidal, como un músculo de plano profundo, por lo que con simples masajes no vamos a poder realizar un buen trabajo descontracturante, debemos apoyar este trabajo con estiramientos:

  • El primero de ellos consiste en apoyar la pierna del piramidal afectado en una silla baja, escalón… y girar el tronco hacia el lado contrario, esto hará que toda la musculatura externa de la pierna se estire y también lo hará el piramidal.

estiramiento para el sindrome del piramidal

  • El segundo que podemos realizar es sentarnos en una mesa del lado del piramidal contraído, flexionamos la pierna, que quedará también apoyada en la mesa y por último inclinamos el tronco en dirección de la rodilla.

estiramiento para el sindrome del piramidal

  • También podemos estirar los músculos antagonistas del piramidal, por ejemplo estirando los aductores, para ello nos tumbamos boca arriba y apoyamos las piernas estiradas en una pared, mesa, cama… y vamos poco a poco abriendo las piernas.

estiramiento para el sindrome del piramidal

  • El último estiramiento que podemos realizar es sentarnos en el suelo, flexionar la pierna con el piramidal afectado y cruzarla sobre la pierna contraria. Giramos el tronco en dirección a la pierna flexionada y luego presionamos con nuestro codo hacia el lado contrario.

Movilizaciones:

Ya comentamos con anterioridad que el nervio ciático podía verse afectado en el síndrome del piramidal, para aliviar en parte esa irritación podemos realizar pequeñas movilizaciones que ayudarán a calmar un poco el dolor.

  • Tumbado en la cama, flexionamos la pierna no afectada y colocamos encima de su rodilla la otra pierna. En esta posición realizamos una flexo-extensión del pie.

Automasaje:

  • Es muy sencillo, nos buscamos una pelota del tamaño de las de tenis, pero que no sea excesivamente dura, con la pierna extendida nos sentamos sobre ella y nos movemos imprimiendo un suave masaje sobre la zona afectada.

Aplicación local de calor:

La aplicación de calor local tiene una serie de beneficios directos, entre los que destacan:

  • Aumentamos del flujo de sangre en la zona: la hiperemia (aumento del flujo de sangre) tiene efecto analgésico, favorece la nutrición de los tejidos y la eliminación de productos de deshecho. Una de las leyes de la Osteopatía dice que allí por donde circula la sangre es difícil que se instale la lesión.
  • Disminución de la presión arterial: el calor afecta al corazón y reduce la presión sanguínea.
  • Efecto sedante. El estímulo de calor de larga duración tiene efecto sedante, ya que favorece la relajación muscular, evita el espasmo muscular, alivia la fatiga y ralentiza la conducción nerviosa de estímulos dolorosos.

¿Eso es todo?

Evidentemente, no. El síndrome del piramidal suele ser bastante rebelde a la hora de ser tratado, el paciente suele tener recaídas frecuentes,  esto ocurre porque en la mayoría de las ocasiones el tratamiento no tiene una visión holística, identificando la contractura de este músculo como el problema y no como un síntoma. Por su posición anatómica el piramidal se encuentra íntimamente relacionado con el hueso sacro y la cuarta y la quinta lumbar, el bloqueo de éstas puede producir el pinzamiento de los nervios que inervan el músculo, siendo necesario por tanto revisar las lumbares cuando nos encontramos con éste síndrome.

Pero damos un paso más, las Lumbares L5 y L4 pueden ser llevadas a lesión por el riñón, el intestino delgado y por la próstata en el hombre y el útero en las mujeres. Normalmente si el problema viene del riñón, el piramidal afectado será el derecho, mientras que si el problema viene del intestino delgado o del útero o próstata, el piramidal afectado suele ser el derecho.

En este síndrome se hace necesario acudir a un terapauta que vaya al fondo del problema y no se quede sólo en el síntoma (como podría ser si sólo se aborda el problema con quiromasaje), utilizando herramientas como la kinesiología o la osteopatía se determinará el origen del mismo, así como la forma correcta de atacar el problema, que puede pasar por el uso de la fitoterapia para tratar aquellos órganos que estén afectados, y con esto no quiero decir que estén enfermos, el uso de la vitamina B100 que va a ayudar a calmar la irritación del nervio ciático o la manipulación osteopática que quite los bloqueos de L4 y L5. Con este enfoque del problema, el síndrome del piramidal no sólo se quitará menos tiempo, sino que se erradicará por completo.