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Ante un esguince, sea del tipo que sea, lo primero que toca es ser sensatos y acudir al médico para que, tras las pertinentes pruebas radiológicas, determine el alcance del mismo y su tratamiento más adecuado. Debemos de entender que dependiendo del grado del esguince, podemos llegar a tener ligamentos rotos y en este caso un terapeuta natural tiene poco que hacer, al menos en  un primer momento.

El esguince tibio-tarsiano es el más común de los esguinces pero ¿cómo se produce? Tenemos dos posibles escenarios:

  • La típica situación en la que vamos caminando y realizamos un movimiento brusco de aducción e inversión del pie.
  • La otra situación no es tan común y es cuando en un movimiento brusco, realizamos una hiperextensión o, al contrario, hiperflexión del pie.

Los síntomas en el esguince tibio-tarsianos son muy conocidos, pero los enumeramos:

  • Dolor local que aparece inmediatamente y que por regla general puede bajar en los minutos siguientes, a veces baja tanto que podemos seguir desarrollando la actividad normal durante un tiempo.
  • También de inmediato se produce una impotencia funcional que, al igual que el dolor, puede pasar por un período transitorio en la que disminuye.
  • Sea como fuere, al cabo de un tiempo, el dolor aumenta y la incapacidad funcional vuelve a aparecer, siempre dependiendo del grado del esguince, obviamente.
  • Se produce un edema alrededor del maleolo peroneal, una veces se produce de manera inmediata, en otras ocasiones tardará más en desarrollarse.

Casi todos tendemos a pensar que, cuando nos torcemos el tobillo, lo que nos ocurre es una “distensión de ligamentos”, pero en realidad ¿qué pasa en el tobillo cuando tenemos un esguince tibio-peroneal? Simplificando un poco, podemos decir que:

  • Efectivamente, los ligamentos se ven afectados, en particular se produce un sobreestiramiento del ligamento peroneo-astragalino anterior y del ligamento peroneo-calcáneo, la aparición de puntos dolorosos en estos ligamentos confirma la afectación de los mismos.
  • Pero lo que no todo el mundo conoce es que las relaciones entre los distintos huesos del pie, en concreto peroné, astrágalo, calcáneo, cuboides, escafoides y tibia se ven modificadas, apareciendo con frecuencia una rotación externa de los mismos.

La afectación de peroné, astrágalo y calcáneo es de suma importancia, todo tratamiento enfocado a restablecer sólo los ligamentos afectados se manifiesta incompleto, explicándose así esos esguinces que no terminan nunca de curarse. Una vez que la inflamación y el dolor han bajado, una visita al osteópata corregirá las posibles situaciones de hiper o hipomovilidad articular y, sobre todo, evitará que a la larga se pueda producir el fenómeno de la “Cadena Lesional Ascendente” (que ya explicaremos más adelante) en la que por una simple torcedura de tobillo podemos llegar a desarrollar con el tiempo problemas cervicales.

Entonces ¿qué debemos hacer cuando se nos produce el esguince tibio-tarsiano?

  • Antes me adelanté y dije que lo primero es ir al médico, cosa que evidentemente no voy a dejar de recomendar, pero antes de eso y con la mayor celeridad posible lo que debemos hacer es aplicar frío a la zona e inmovilizarla. Una vez hecho esto, nos vamos al médico.
  • Después haremos caso de las prescripciones del médico, no debemos pensarnos más listos que el facultativo, aunque sus remedios sean: inmovilización, antiinflamatorios y reposo.

Una vez que tengamos el alta facultativa sí que podremos realizar distintas técnicas para que nuestra recuperación sea lo mejor y más rápida posible. Veamos qué podemos hacer:

En casa:

  • Santa Arcilla Roja Bendita: los emplastos de arcilla roja son un aliado poderosísimo contra todo tipo de esguinces, en este caso la aplicaremos con unas 50 gotas de extracto de cola de caballo y con otras 50 gotas de extracto de árnica. Fijamos el emplasto de arcilla roja al tobillo con un film transparente y lo dejamos toda la noche aplicado.
  • Baños de árnica seguidos de baños de contraste.
  • Aplicación de un vendaje funcional, colocando el pie de forma contraria a la lesión.

¿Cómo nos puede ayudar un terapeuta natural en nuestro esguince tibio-tarsiano?

Acudir a un terapeuta natural nos ayudará a acelerar el proceso de rehabilitación y nos asegurará que las molestias remitirán de forma definitiva. En este caso tenemos multitud de técnicas de las que podemos señalar:

  • Osteopatía sobre los huesos afectados: mediante osteopatía suave el terapeuta, si es necesario, podrá corregir astrágalo, calcáneo, cuboides, escafoides, tibia y peroné, y por si acaso ha comenzado la cadena lesional ascendente, debe revisar hasta el iliaco.
  • Mediante Kinesiología puede testar la pertinencia o no de tomar árnica en homeopatía. También se ha demostrado de mucha utilidad el Ferrum Phosphoricum, sal de Schüssler nº 3, que también deberá testarse por el terapeuta.
  • También es posible dar un impulso en la recuperación del esguince aplicando técnicas reflejas, como son la acupuntura, la reflexología podal y la auriculopuntura.
  • Por último y no por ello menos importante, deberemos realizar ejercicios de propiocepción muscular, realizando ejercicio de balanceo, andar de puntillas, andar de talón…